Machado, Absalón; Luís Hernando Briceño. 1995.

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Machado, Absalón; Luís Hernando Briceño. 1995. Diagnóstico agropecuario y rural del Magdalena Medio. PDPMM, Unidad Agropecuaria.


Documento no consultado, citado por DPEI-DAPA. 2003. y por PDPMM. 2002b., hay contradicciones entre las dos citas y las referencias no coinciden totalmente; la que aquí se da es la de PDPMM. 2002b. .


PDPMM. 2002b. Plan operativo global. IV Intervención POG-4 Intervención. Versión pdf (524 kB):

"En los últimos años, la economía y la finca campesinas del Magdalena Medio han sufrido los embates de la ganadería extensiva y de la gran empresa agroindustrial interesada en tierras para la explotación de cultivos permanentes como la palma, las maderas y el caucho. Por otro lado, el empuje de la violencia de los actores armados ilegales en su disputa por el territorio ha desplazado a muchos campesinos, desarraigándolos de la tierra y de su entorno tradicional. Entre estas dos fuerzas, la finca campesina ha ido reduciéndose entre los límites de una economía de subsistencia.

«Mientras más concentrada esté la propiedad, más se fragmenta el minifundio para poder dar cabida al crecimiento demográfico normal, y por tanto más se acentúa la pobreza rural. Mientras más avanza la ganadería de gran propiedad, menos posibilidades existen de desarrollos agroindustriales de pequeñas y mediadas empresas, y más difícil se hace la expansión de la agricultura. Una estructura agraria muy desigual en manos de actores que no siempre tienen un sentido empresarial moderno, no sólo impide los desarrollos agroindustriales generadores de empleo e ingresos para los pobladores, también es fuente permanente de conflictos.»[1]

Según estimaciones del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio[2] , en los municipios del Laboratorio de Paz en 1999, 24.300 personas poseían más de 1 millón de ha de tierras en el sector rural [41,1 ha/cápita]. El 54% de estas tierras, en unidades mayores de 200 ha, era propiedad de un poco menos del 5% de los propietarios. En el otro extremo, más de la mitad de los propietarios poseía sólo el 5% del total de las tierras registradas, en unidades no mayores de 20 ha[3] . En la zona rural de Barrancabermeja, la concentración de la propiedad de la tierra era mucho mayor: un 33% de los propietarios apenas alcanzaba a quedarse con el 0,2% de la tierra, representado en unidades con una extensión de hasta 1 ha.

La economía de la coca debilita la finca campesina y a su vez se alimenta de su debilidad. La desestimula en la medida en que ofrece una mayor rentabilidad aunque con un mayor riesgo y a unos costos sociales y ambientales insostenibles para el Magdalena Medio y para el país. Los cultivos ilícitos se han convertido en el motor económico de la región del sur de Bolívar y en su más exitoso circuito económico. En su dinámica han potenciado otras actividades ilícitas y generado un efecto de corrupción, contaminación ambiental, violencia y desplazamiento de población. (…)

(…) [Uno de 5 factores determinantes para mejoramiento de sostenibilidad en MM] El tamaño de la explotación agropecuaria UAF. La definición de un tamaño crítico según los tres tipos de pisos climáticos de la región[4] debe permitir que la finca campesina produzca ingresos no sólo para garantizar la seguridad alimentaria de la familia, sino para cubrir los gastos en salud, educación y recreación, y generar excedentes para el ahorro y la inversión."

Apostillas

  1. ^  Machado, Absalón, Briceño Luís Hernando, 1995, “Diagnóstico agropecuario y rural del Magdalena Medio”. PDPMM, Unidad Agropecuaria. Página 89.
  2. ^  Con base en registros de catastro del Instituto Agustín Codazzi, 1999. No se incluyen datos sobre Yondó.
  3. ^  En estas estadísticas sólo se incluyen propiedades con título. No se incluyen posesiones de hecho, invasiones y tomas de tierras. Tampoco se tiene en cuenta que un mismo propietario puede poseer más de una finca. A pesar de ello, es un dato que nos aproxima al panorama de la tenencia de la tierra en la región.
  4. ^  [Ésta área crítica es:]12 hectáreas en el plano del río Magdalena, 6 hectáreas al lado de ríos o afluentes, 5 hectáreas en la zona media entre los 500 y 1200 m s. n. m. 3 ha en esta misma altitud para cultivos de cacao y 3 ha en la zona alta de 1.300 a 1.800 metros.