Usuario:Lcgarcia/El arte y la ciencia de las evaluaciones ambientales de proyectos hidroeléctricos en Colombia

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Artículo en proceso de "wikización". Texto completo, faltan cuadros y figuras. (octubre, 2011). Artículo escrito en 1988, presentado en el V Congreso de Ecología, celebrado en Bogotá.

Arte: Virtud, poder, eficacia y habilidad para hacer bien una cosa. Capacidad o habilidad para desarrollar ciertas acciones, especialmente adquirida mediante la experiencia, el estudio y la observación.
Ciencia: Conjunto exacto y razonado de las cosas por sus principios y causas. Conocimiento acumulado y aceptado que ha sido sistematizado y formulado, con referencia al descubrimiento de verdades o a la operación de leyes generales.

Introducción

Con frecuencia, personas de diversas profesiones miramos el mundo que nos rodea a través de diferentes ventanas, tendiendo a tener una percepción diferente y aún contradictoria de este mismo mundo. Es un poco lo que sucede en una fábula africana narrada en un contexto diferente por el ecólogo norteamericano Joel Hedgpeth [1] quien relata la descripción que varios hombres ciegos dan de un elefante. Para cada uno el reconocimiento tactil del objeto desconocido es una experiencia diferente, dependiendo de la parte de la bestia que a cada cual correspondió tocar: es como una serpiente, o como una columna, o como una pared, o como una hoja… según se trate de la trompa, una pata, el cuerpo o una oreja. Ninguno sabía que se trataba de un elefante y, lo que es peor, no podríamos formarnos una idea medianamente precisa de lo que realmente es, a partir de las impresiones erróneas (o incompletas) de cada observador. Ahora, esperar que los ciegos montaran el elefante y lo pusieran a su servicio es, por lo menos, horrriblemente optimista.

El entendimiento del medio natural y de las interacciones entre las acciones humanas y la organización de la naturaleza es, en buena parte, semejante a la experiencia de los hombres ciegos frente al elefante. Realmente, únicamente contamos con apreciaciones incompletas, de aspectos limitados del medio natural. Sin embargo, desde hace mucho tiempo, desde los albores de la civilización, el hombre ha concebido y llevado a cabo múltiples esquemas de manipulación de la naturaleza para suplir sus diversas necesidades.

Los proyectos asociados con la utilización de las aguas naturales son, sin duda, de los más antiguos. La provisión de agua potable, la irrigación de cultivos, la navegación, la disposición de desechos y la producción de energía –últimamente eléctrica– son algunos de los usos que el hombre ha dado al agua como tal, aparte claro está, de la explotación de los recursos biológicos por ella alojados: insectos, crustáceos, moluscos, equinodermos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos acuáticos son arte y parte de nuestra dieta y desiderata desde los albores de la humanidad.

Aunque se pueden citar innumerables casos de éxito –i. e., los programas de manejo del agua con diversas finalidades han funcionado correctamente desde el punto de vista tecnológico– con frecuencia cada vez mayor han dado lugar, directa o inadvertidamente, a consecuencias que podríamos considerar indeseables. Estos efectos indeseables se hacen evidentes en los componentes físico, químico, biológico, económico y social del sistema ambiental total. Si bién esta situación puede tener diversas causas, en gran medida es debida a una inadecuada evaluación durante las etapas de estudio, planeamiento y decisión de dichos proyectos[2] .

En esta charla presentaré algunas ideas acerca de las características ambientales de los desarrollos hidroeléctricos en Colombia, las dificultades para su evaluación adecuada y oportuna y las tendencias actuales de análisis. Aunque ciertamente muchas de las afirmaciones que adelante se hacen son válidas para otros tipos de desarrollo en los que el manejo del recurso hídrico es un componente central, me limitaré a la discusión acerca de las apreciaciones que de la interacción ambiente – desarrollo hidroeléctrico se tienen hoy día en Colombia. Algunas de las ideas que presentaré aquí son producto de varios años de trabajo de un equipo multidisciplinario (varios hombres ciegos que hablan diferentes idiomas) encargado de la evaluación y monitoría ecológicas de proyectos, obras e instalaciones eléctricas[3] . Sin embargo, no quiero decir con esto que estas ideas sean completamente originales ni de aceptación universal.

La hidroelectricidad grosso modo

(Los ingenieros se reirán –con todo derecho– de este hombre ciego hablando de su elefante). La generación de electricidad en escala comercial se basa en un proceso fundamental. Se utiliza energía para hacer girar una turbina, la cual a su vez hace rotar un dinamo o generador, a partir del cual la corriente electrica es producida. Existen dos mecanismos alternos para proveer la energía inicial, los dos requieren cantidades importantes de agua. En una instalación hidroeléctrica, la energía potencial del agua es almacenada en un nivel alto y convertida en energía cinética al dejar que el agua descienda a un nivel más bajo, haciendo girar las turbinas a medida que cae. En el segundo proceso, usualmente conocido como generación termoeléctrica, el agua es calentada para producir vapor a temperatura y presión altas, la energía así almacenada es la fuerza que mueve la turbina. El combustible utilizado para producir el calor puede ser carbón, gas natural, petróleo o sus derivados y recientemente algún elemento radiactivo, como Uranio 235 que libera grandes cantidades de calor mediante el proceso espontáneo de fisión nuclear.

En general se conocen varios esquemas de instalaciones hidroeléctricas clasificadas de acuerdo con el método de almacenamiento de agua. En Colombia casi todos son del tipo pasivo, donde una corriente natural es represada para crear un embalse. Los flujos y niveles de agua son controlados en la represa para proveer la energía para las turbinas y mantener flujos aguas abajo. Con frecuencia se encuentran ríos lo suficientemente grandes y con gradientes empinados que son represados varias veces siguiendo el gradiente altitudinal. Este es el caso de los ríos Nare (embalses Guatapé, San Lorenzo) y Guatapé (embalses Playas y Punchiná) en Antioquia o el del río Anchicayá (embalses Alto y Bajo Anchicayá) en el departamento del Valle. En este tipo de aprovechamientos en cadena las experiencias de otros paises son más amplias; por ejemplo, el río Saõ Francisco en Brasil con por lo menos seis desarrollos que totalizan más de 15.000 MW, o el río Columbia en la frontera Canadá – Estados Unidos que es represado más de cincuenta veces para producir electricidad en la mayoría de los casos.

El segundo esquema para generación hidroeléctrica es el de almacenamiento por bombeo. En éste, el agua es bombeada desde una fuente baja –utilizando energía eléctrica– durante las horas de bajo consumo de electricidad, a un embalse alto, de donde se le permite descender –generando electricidad– a la fuente baja. Con frecuencia este esquema se emplea en combinación con el sistema pasivo convencional, es el caso del aprovechamiento de la cuenca del río Bogotá en los embalses Muña y Tominé.

Las instalaciones hidroeléctricas también se clasifican de acuerdo con la altura de la cabeza (aproximadamente la distancia vertical entre el embalse y la casa de máquinas). Se denominan de alta caída, cuando la cabeza supera los 160 m; de caída media entre 30 y 160 m; y de baja caída por debajo de 30 m. [4] ,[5] ,[6]

Puesto que el potencial de energía hidroeléctrica de un sitio es proporcional al caudal y a la caída disponible, los mejores sitios se encuentran en regiones lluviosas con relieve escarpado. Esta es la situación de Colombia que ha permitido el desarrollo de un gran número de instalaciones, cada vez mayores y más complejas. Hoy día, existen en el país cerca de 70 instalaciones hidroeléctricas que van desde menos de 1 MW, hasta 1.500 MW. Sin embargo, la gran mayoría de la hidroelectricidad (98 % de la potencia y 99 % de la energía) corresponde a 35 centrales que operan con el agua almacenada en 33 embalses, siete de los cuales fueron construidos primariamente para suministro de agua potable. [7] Véase Cuadro1.

Cuadro 1. Características de interés ambiental de los principales embalses de uso hidroeléctrico en Colombia (en 1988)
embalse (río) año de
llenado
altitud
m s.n.m.
Zmáxima
m
área
ha
perímetro
km
volumen
Mm3
∆ nivel
m
caudal
m3/s
residencia
días
∆ agua/año
Muña (Bogotá, Muña) 1944 2.680 5 950 s.d. 42,4 s.d. 0,34 1.433 0,3
Palmas () 1950 515 10 1,2 s.d. 0,7 s.d. 17,0 0,5 800,2
Insula () 1951 SD SD SD SD 1,6 SD 16,6 1,1 327,2
Miraflores (Tenche) 1951 2062 47 465 47 150 32 4 434 0,8
Neusa° () 1951 3000 10,6 965 SD 102,7 SD 1,97 603,6 0,6
Sisga* () 1951 2780 14,9 676 SD 101 SD 2,71 431,2 0,8
Quebradona () 1955 SD 34 SD SD 1,75 SD 33,1 0,6 596,5
Piedras Blancas* (Piedras Blancas) 1958 SD SD SD SD SD SD 1,5 SD SD
Bajo Anchicayá () 1959 198 53 SD SD 15 9 83 2,1 174,5
Tominé (Bogotá) 1962 2600 19,1 3693 SD 704,7 SD 4,16 1959 0,2
Troneras (Guadalupe) 1965 1775 31 800 35 40,9 17 26 18,2 20
Calima I (Calima) 1967 1408 98 2000 SD 581 28,5 14 480,3 0,8
Río Mayo () 1969 SD 16,5 SD SD 450 SD 11 473,5 0,8
San Francisco () 1969 SD 40 SD SD 9 SD 23,6 4,4 82,7
El Peñol (Nare) 1973 1887 52 6340 419 1240 31,2 50 287 1,3
Prado () 1973 361 90 3900 SD 1060 82 90 136,3 2,7
Alto Anchicayá (Anchicayá) 1974 648 132 450 25,2 45 27 59 8,8 41,3
La Esmeralda (Lengupá) 1976 1277 226 1217 83,4 780 87 82 110,1 3,3
Chuza* () 1983 3850 26,6 928,1 SD 247 SD 13,32 214,7 1,7
Punchiná (San Carlos, Guatapé) 1984 775 65 361 17 72 21 143 5,8 62,6
Salvajina (Cauca) 1985 1155 141 2031 102,5 906 80 140 74,9 4,9
Tunjita Monte (Tunjita) 1985 1565 18 15 1,3 0,61 SD 11,3 0,6 584,2
Betania (Magdalena) 1987 560 85 5300 SD 1971 SD 473 48,2 7,6
Calderas (Calderas) 1987 1309 17 9,6 0,9 0,55 13 6,5 1 372,7
Playas (Guatapé) 1987 983 57 650 SD 85 8 113 8,7 41,9
San Lorenzo (Guatapé) 1987 1247 49 1100 42 208 26 40,9 58,9 6,2
Tafetanes (Tafetanes) 1988 1670 13 6,4 0,6 0,16 4 1,5 1,2 305,2
La Bramadora† () 1989 SD SD SD SD SD SD SD SD SD
Río Grande II† (Río Grande) 1989 2150 59 1100 SD 220 26 35 72,8 5
Guavio (Guavio) 1990 1630 232 1500 15 208 140 71,7 33,6 10,9
Chisacá* () SD 3900 SD SD SD 5,1 SD SD SD SD
Florida II () SD 1987 14 SD SD 0,25 SD 27 0,1 3405,9
La Fé* (Pantanillo) SD 2155 27 419 8 13 5 8 18,8 19,4
La Regadera* (Curubital y Chisacá) SD 3000 SD SD SD 4,8 SD SD SD SD
Los Tunjos* (quebradas) s.d. 3.734 13,5 33 2,7 2,4 5,7 0,05 591,3 0,6
s.d. Información exacta no disponible
* Embalse primariamente para acueducto
° Embalse para acueducto y control de inundaciones
† Embalse multipropósito
Zmedia en bastardilla


Demanda ambiental del sector eléctrico en Colombia

La Figura 1. compara la situación actual del sector eléctrico y la prevista en la próxima década. Nótese que una duplicación entre 1983 y 1996 en las demandas de energía y potencia hidroeléctrica, requiere la quintuplicación o más, de los parámetros tradicionalmente asociados con el deterioro ambiental: área inundada, volumen almacenado y caudales utilizados. Ciertamente, que el desarrollo futuro del sector eléctrico impondrá un reto substancial y exige un mejor entendimiento de las relaciones entre los componentes ambientales.[8] [figura 1. aquí] Figura 1. Status actual y desarrollo futuro previsto de la hidroelectricidad en Colombia.

Vale la pena, en este punto, intentar una definición de impacto ambiental. Este podría entenderse como la alteración artificial (inducida), accidental o no, directa o indirecta, de las características estructurales o funcionales de un sistema ecológico (cultural-natural), por las actividades de construcción u operación de una instalación de infraestructura o de desarrollo. Dicha alteración debe ser tal que impida la continuidad de los procesos ambientales ocurrentes con anterioridad a la alteración; o haga que sus tasas de funcionamiento se vean alteradas; o que exija modificaciones externas, para la normal continuidad de los mismos. [9] .

Así visto, es claro que los desarrollos hidroeléctricos son susceptibles de alterar el medio ambiente, i.e., de causar impactos vía uno de los siguientes procesos[10] :

  • Contaminación (mala ubicación de recursos por alteración de ciclos biogeoquímicos) por materiales inertes, biodegradables o tóxicos.
  • Interferencia con procesos naturales o culturales.
  • Destrucción o inhabilitación de hábitats.

Los eventos básicos a través de los cuales se causan las alteraciones referidas son:

  • La formación de los embalses,
  • El llenado de los embalses,
  • La operación de los embalses[11] ,
  • La construcción de infraestructura asociada,
  • La operación o utilización de dicha infraestructura[12] .

Se conocen muchas referencias tanto nacionales como extranjeras donde se citan listas exhaustivas de posibles modificaciones ambientales asociadas con la construcción u operación de instalaciones hidroeléctricas (cambios en calidad del agua y comportamiento limnológico; alteraciones en los tipos y abundancias relativas de organismos e interferencia con procesos ecológicos de alimentación, reproducción…; modificaciones de los regímenes hidrológicos de ríos tributarios y receptores; cambios en los procesos geomorfológicos; modificaciones micro y mesoclimáticas; etc.)[13] . Sin embargo, su utilidad es escasa, puesto que la verificación, es decir el paso de la mención retórica de la posibilidad a la evaluación científica de la probabilidad, requiere buenas dosis de información de alta calidad.

Dificultades para evaluar impactos en Colombia

Sin duda uno de los aspectos más negativos a los que se enfrenta quien pretende analizar las implicaciones ambientales de un proyecto de desarrollo cualquiera, es una carencia sistemática de información básica sobre diversas estructuras o procesos medio ambientales que le permita avanzar hipótesis o hacer planteamientos que puedan ser verificados in situ, con anterioridad al evento o acción supuestamente impactante. Muchas veces se cae en la trampa de creer y aceptar que la ausencia de datos puede traducirse a una ausencia de relaciones entre los eventos para los cuales no se encuentra información reportada en la escasa literatura ambiental.

Tomemos por ejemplo, la relación existente entre el comportamiento térmico de un embalse y el microclima de sus áreas terrestres circunvecinas. Aunque se cuenta con un cuerpo teórico relativamente bién estructurado[14] , no se puede afirmar con ningún grado de certidumbre en que casos (reales ) se podría esperar una alteración notable de la humedad del aire o de la temperatura media en las áreas terrestres de interés. Ciertamente que desde este punto de vista no es lo mismo un embalse de 4.000 ha que uno de 230; ni uno de más de 100 m de profundidad que uno de 15 m; ni uno que tenga fluctuaciones trimestrales de nivel del orden de 50 m, vs. otro cuyos cambios sean más lentos o menos drásticos…

Pero en la práctica las comparaciones no son generalmente de casos extremos, ni la pregunta es (o no debe ser) tan vagamente formulada. Se requiere responder con precisión a preguntas tales como ¿considerando las características de este embalse y las siguientes reglas de operación, cúal es el cambio esperado en la humedad relativa del aire en un círculo de 1.000 m alrededor del embalse? ¿cuál es el efecto de esta alteración sobre las tasas de crecimiento, de reproducción o de mortalidad… de los cultivos A, B y C ? ¿ con cuáles cultivos o variedades se podrían substituir los cultivos X o Y afectados ?

Este es solamente un ejemplo, hipotético pero realista, del tipo de interrogantes que quienes evaluan ambientalmente alternativas de desarrollo deberían estar capacitados para responder. Sabemos claramente que la realidad es bién distinta y existen razones extrínsecas al poceso de evaluación ambiental que explican la situación, si bién no la justifican.

En primer lugar -y esto se ha repetido con frecuencia, hasta el punto de convertirse en una apología- se reconocen características inherentes a la estructura y funcionamiento de los ecosistemas tropicales que hacen que las metodologías y experiencia extranjeras, particularmente de la zona templada, no sean enteramente transferibles para el entendimiento y manejo de nuestros ecosistemas. Esto se hace manifiesto en la utilización no racionalizada de modelos de simulación de procesos limnológicos en embalses; o en los esquemas de aprovechamiento de ciertos recursos renovables, como la pesca o los bosques; o simplemente en la aplicación dogmática de conceptos, índices, standards, etc. a situaciones claramente sui generis.

En cierta forma estamos caminando en círculos, puesto que una segunda dificultad es inherente al escaso conocimiento que en Colombia se tiene sobre nuestros ecosistemas. Si bién reconocemos, como dije, que los procesos ecológicos en los trópicos difieren de sus contrapartes de la zona templada, muchas veces eso es todo lo que se sabe. No es suficiente saber que un fenómeno aquí, no es como se dice en Europa que allí es. A menos que se aventuren hipótesis alternas y que se hagan esfuerzos para verificarlas, siempre estaremos en la triste posición de tener que aceptar como única explicación la conocida en otra parte, no importa que tan descabellada nos parezca. Este es un punto, sin duda, central a toda la discusión. La única forma de salir del círculo vicioso es mediante la acumulación sistemática de información, de datos, acerca de los fenómenos ambientales actuales, acerca de las situaciones de transformación ambiental ya dadas.

Vale la pena recordar en este contexto la posición negligente o por lo menos indiferente de la academia colombiana en relación con el entendimiento de nuestras problemáticas ambientales. Aunque se encuentran embalses de muy diferentes características generalmente asociados con la generación hidroeléctrica en casi todas las regiones geográficas del país, exceptuando los Llanos y la Amazonía (Ver Cuadro 1. y Figuras 3.-9.), solamente se conocen dos equipos de trabajo -uno en la Universidad Nacional de Bogotá y otro en la Universidad de Antioquia- que en forma sistemática hayan analizado aspectos del funcionamiento ecológico de estos ecosistemas.[15] Y aún así, son muchos los tópicos que no han recibido atención.

En Colombia la investigación limnológica y de ecología acuática es esporádica, limitada a unos cuantos embalses y lagos naturales, observados pocas veces y los métodos de trabajo no están tipificados, de tal manera que se presentan con frecuencia datos poco comparables sobre los mismos elementos investigados por equipos diferentes. Otras problemáticas ambientales asociadas al desarrollo están igualmente mal estudiadas.

Tomemos por ejemplo la contaminación del aire de nuestras ciudades causada por el tráfico automotor, la industria y las plantas térmicas a carbón, entre otros. Si bién la monitoría con aparatos es prohibitiva por su alto costo, existen las herramientas de la bioindicación ambiental que han mostrado en Colombia beneficios en la evaluación de regiones contaminadas. Sin embargo su uso continúa siendo limitado [16]

El proceso de gestión ambiental

Tanto para las entidades encargadas de la protección del medio ambiente, como para las encargadas del desarrollo eléctrico, es claro que el proceso de planeamiento debe involucrar una serie de pasos, es el proceso denominado gestión ambiental. Sin embargo, es igualmente claro que en la actualidad este proceso está orientado más a minimizar daños sobre acciones ya decididas, mediante esquemas correctivos que a evitar usos inadecuados de los recursos ambientales, mediante esquemas integrales de planificación. Muy brevemente, los pasos de este proceso como se espera que se den en la actualidad son:

  • Identificación ¿Qué cambios pueden ocurrir en la estructura y el funcionamiento de los componentes medio ambientales como consecuencia de las actividades de construcción u operación de infraestructura?
  • Evaluación ¿Cómo, cuándo, en dónde ocurrirán dichos cambios, con qué nivel de certidumbre se puede estimar su ocurrencia, cuál será la magnitud de las alteraciones?
  • Jerarquización ¿Son los cambios así evaluados importantes en un contexto social o ecológico, son evitables, reducibles, mitigables, compensables?
  • Control ¿Cómo se pueden eliminar, reducir, compensar, etc. los daños causados por el proyecto impactante? ¿Qué acciones es necesario desarrollar para mantener los efectos dentro de una magnitud razonable o manejable?
  • Monitoría[17] ¿Se están logrando los objetivos de control propuestos, pasó lo que se tenía previsto, qué está pasando que no se había previsto?

Ciertamente que en tiempos recientes las evaluaciones ambientales de todo tipo de proyectos de desarrollo incluyendo los del sector eléctrico se ajustan mejor al esquema descrito arriba. Sin embargo, distan de ser enteramente satisfactorias por varias razones:

Por una parte, la evaluación sólo comienza tardíamente en el proceso de maduración de un proyecto y, en general, los tiempos y recursos disponibles para la tarea distan de ser adecuados. A manera de ejemplo podrían citarse varios casos de análisis de implicaciones ambientales de proyectos a nivel de factibilidad en zonas poco conocidas ambientalmente, como la llanura del Pacífico, el piedemonte amazónico o las cuencas bajas de tributarios del Orinoco, Negro, Amazonas, para las cuales sólo se autorizan seis u ocho meses de trabajo que incluyen a lo sumo cuatro semanas de campo.

Por otra parte, quizás como consecuencia de lo anterior, se acepta tácitamente que las evaluaciones ambientales sean un proceso de ajuste de datos publicados o extrapolados (o en alguna forma preexistentes) a esquemas y fórmulas establecidas de antemano. Realmente los "estudios de impacto ambiental", con muy contadas excepciones, no producen información nueva, se convierten en repeticiones, no muy fieles a veces, de información obsoleta o preliminar o poco confiable. Un ejemplo que viene facilmente es el abuso del sistema de Holdridge-Tosi de zonas de vida o la tan trillada Matriz de Leopold'. Muchas veces ni siquiera las calidades interpretativas de la información "prestada" son dignas de mención.

Además y esto puede verse como contradictorio se hace poco uso de información existente, generada quizás con otros propósitos, pero que vista en un contexto ecológico es valiosa. Tomemos por ejemplo las carteras de topografía -ubicuas en todo proyecto ingenieril- o los censos prediales o los datos de las perforaciones geológicas… todos estos documentos que registran datos sobre estructuras y procesos ambientales utilizables para alimentar bancos de información sobre las regiones objeto de los análisis, son ignorados por quienes evaluan las implicaciones ambientales de un proyecto ingenieril a gran escala.

Adicionalmente, esto en particular para los desarrollos hidroeléctricos, la documentación básica que acompaña los diseños o los estudios de viabilidad técnica es abundante en información no necesariamente sobre el medio natural de la cual se pueden inferir interpretaciones ambientales. Esta utilidad de los datos técnicos de los proyectos se basa en el hecho de que la magnitud, temporalidad, probabilidad e importancia de las implicaciones ambientales de un proyecto es consecuencia de las relaciones existentes entre los elementos naturales y los elementos modificadores del proyecto.

La Nueva Dimensión de la Gestión Ambiental

Como dije anteriormente, los tiempos actuales exigen hacer el cambio de la gestión ambiental remedial (corrigiendo problemas sobre la marcha) a la gestión ambiental preventiva (descartando de antemano las acciones más deletéreas e impulsando las más convenientes ambientalmente). Lo anterior no quiere decir que debemos olvidar el esquema mencionado arriba. Por el contrario, a esa conceptualización se ha llegado en Colombia mediante la acumulación de experiencias no siempre gratas de evaluar acciones en estadios diferentes de desarrollo y debe continuarse su perfeccionamiento. Sin embargo, es necesario aclarar que los dos procesos de por sí complementarios son radicalmente diferentes en cuanto a sus objetivos y en cuanto a sus métodos. El primero tiene como meta evaluar en términos absolutos los daños ambientales de una acción cualquiera de desarrollo y de recomendar las medidas atenuantes apropiadas. El segundo conlleva una comparación de las ventajas y desventajas ambientales de diferentes alternativas de acción.[18]

La nueva dimensión de la gestión ambiental, dentro del contexto de las actividades de sector eléctrico quiere decir incorporar los criterios ambientales a los esquemas de planeamiento de la expansión[19] . En otras palabras, requiere del desarrollo de un esquema de trabajo que permita comparar ambientalmente diferentes alternativas de expansión. A continuación comentaré brevemente sobre una estrategia actualmente en vía de experimentación. Los pasos de esta aproximación están esquematizados en la Figura 2.

[fig 2 aquí]

<samall> Figura 2. Procedimiento de calificación ambiental de alternativas de expansión del SEC. </samall>

Al igual que en muchos otros aspectos del conocimiento, no se llegó a este esquema de procedimiento mediante una conceptualización a priori acerca de la problemática ambiental del desarrollo hidroeléctrico. Este es más bién el resultado inicial –y en este sentido revisable y perfeccionable– de un proceso de ajuste entre los objetivos de una tarea y los medios disponibles para resolverla.

Por esta razón el título de esta presentación. Se trata de una combinación entre el rigor del método científico que exige el planteamiento de hipótesis verificables, basadas en la acumulación sistemática de observaciones sobre situaciones análogas previas y el proceso de ensayo y error del artesano que experimenta con sus materiales para perfeccionar su obra. En este caso, lo artesanal de las evaluaciones ambientales hace referencia a proceso de refinamiento de la metodología, donde se descartan esquemas, no por carecer de rigor científico, sino por no satisfacer la intuición de quienes hacen las evaluaciones[20] .

La Matriz de información

El punto de partida fué el diseño de una base de datos de facil consecución y confrontación que permitiera calificar y comparar la oferta ambiental de regiones objeto de desarrollos hidroeléctricos con la demanda ambiental impuesta por los mismos[21] . Se optó por esta alternativa dadas las grandes diferencias en el nivel de calidad de las diferentes evaluaciones ambientales realizadas para los proyectos hidroeléctricos con factibilidad terminada. Estas diferencias se deben entre otros a los siguientes hechos:

  • Algunos de los proyectos del catálogo fueron analizados hace más de cinco años, de tal manera que muchas de las apreciaciones sobre las regiones de influencia han cambiado, haciendo las evaluaciones existentes obsoletas. (Cambios en la oferta ambiental)
  • Por otra parte, algunos proyectos han sufrido modificaciones en sus características básicas, las cuales tienen ingerencia ambiental. (Cambios en la demanda ambiental)
  • Finalmente, ciertos proyectos adolecen de evaluaciones ambientales relativamente vagas, imprecisas o simplemente erradas.

Por estas razones se decidió establecer un sistema de información, donde se plasmaran los atributos de los proyectos y de las regiones con un nivel uniforme de detalle. La base de datos está conformada por tres tipos de información así:

  • Un primer grupo 12 entradas no operativo, identifica el proyecto (nombre, entidad propietaria, año de estudio, costo estimado de construcción, río, localización, etc.)
  • Un segundo bloque 38 parámetros, subagrupados en cinco temáticas denominado OFERTA AMBIENTAL lo constituyen los atributos de las regiones objeto de los proyectos (características del río, de la cuenca, del clima, del uso del suelo, de la población), que son susceptibles de modificación por acciones de desarrollo o determinan la posibilidad de su ocurrencia.
  • Un tercer grupo 75 parámetros, subagrupados en seis temáticas consigna información acerca de las características de los proyectos (embalse, presa, desviación, operación, trasvasos, infraestructura de acceso y transmisión…) susceptibles de originar o mediar alteraciones en las estructuras o procesos naturales.[22]

El catálogo de proyectos del plan de expansión

No es el objeto de esta presentación entrar a detallar las características de este catálogo ni cual es el proceso que el SEC sigue para su conformación. Basta decir que el actual catálogo lo constituyen 24 proyectos hidroeléctricos y 8 térmicos a carbón. Estos están distribuidos por todo el territorio nacional (Orinoquia, cuenca Magdalena-Cauca, vertiente Pacífico, región Caribe…) y difieren ampliamente en cuanto sus características ingenieriles (costos, capacidad instalada, energía media, transmisión asociada…) y ambientales (área de embalse, caudales utilizados, poder calorífico y contaminante de los combustibles…). Son estas diferencias las que como dije tienen significación en un contexto ambiental. Para propósitos estrictamente heurísticos, utilizando la información del Cuadro 1., presentaré algunas de las diferencias entre los embalses (en operación o construcción) que alimentan las centrales hidroeléctricas actuales.

[figura 3 aquí]

Figura 3. Distribución altitudinal de los principales embalses aprovechados para generación de energía eléctrica en Colombia..

La Figura 3. muestra el amplio rango altitudinal de los embalses asociados a la generación de electricidad. Las temperaturas medias del agua, la productividad primaria, la concentración de electrolitos, disminuyen (teóricamente) con la altitud, mientras que los niveles de oxígeno disuelto en el agua tienen un corportamiento inverso.

La evaluación de la oferta y demanda ambientales para un aspecto particular se deduce a partir de las relaciones entre ciertos parámetros de la región con ciertos parámetros del proyecto. Una de estas relaciones interparámetros, de conocida significación ambiental es el tiempo de llenado. (Medio, Máximo, Mínimo) [ T= Volumen/Caudal].

El tiempo de llenado es afín al tiempo de residencia medio del agua en el embalse[23] . Tiempos de residencia altos indican mayor posibilidad de descomposición de materia orgánica en el agua y mayores posibilidades de agotamiento de oxígeno. También está asociada a mayores tasas de sedimentación, mayor transparencia y por consecuencia mejores oportunidades de desarrollo de plancton. La Figura 4 muestra los tiempos de residencia de los principales embalses de uso hidroeléctrico en Colombia.

[fig 4. aquí]

Figura 4. Tiempos de residencia en días de los principales embalses aprovechados para generación de energía eléctrica en Colombia, calculados como la relación volumen máximo a caudal medio tributario.

Nótese la gran variación puesta de manifiesto por la escala logarítmica empleada. Algunos embalses como Palmas (Río Lebrija, Santander), Río Grande (Quebradona, Antioquia), Calderas (Antioquia), son realmente ríos lentos, donde el agua embalsada se renueva constantemente, mientras que otros como Muña y Tominé requieren del orden de años para renovar completamente su masa acuática.

Indudablemente que la relación volumen/caudal que origina tiempos de residencia muy largos puede darse en embalses muy diferentes. Un caso ilustrativo es la similitud entre Muña y Tominé en relación con los tiempos de residencia. Mientras que Muña ocupa una posición modesta en cuanto a volumen (42,4 Mm3), Tominé es uno de los más grandes(704,7 Mm3). Muña sin embargo, se alimenta con el menor de los caudales de todos los embalses (0,3 m33/s ). Ver figura 5.

[fig 5. aquí]

Figura 5. Caudales tributarios de los principales embalses aprovechados para generación de energía eléctrica en Colombia. (Incluye caudales propios más transvasos de otras cuencas y caudales regulados aguas arriba)

Al igual que en otros aspectos, se presenta un amplio rango en la magnitud de los caudales tributarios de los embalses de beneficio hidroeléctrico en Colombia. Visto de otra manera, ríos de muy diferente tamaño han sido objeto de desarrollos. Varios tópicos de significación ecológica están asociados con la magnitud de los ríos. Mayores caudales normalmente implican mejores condiciones para la diversidad ictiológica, menor susceptibilidad a los cambios inducidos en las características físicoquímicas, mayor poder de recuperación y son normalmente más importantes en uncontexto sociocultural.

[fig 6. aquí]


Figura 6. Volumen total de los principales embalses aprovechados para generación de energía eléctrica en Colombia. (Tomado como volumen útil más volumen muerto, a la cota máxima de inundación en el momento del primer llenado)

[fig 7. aquí]


Figura 7. Fluctuaciones de nivel de algunos embalses aprovechados para generación de energía eléctrica en Colombia. (Medida como la diferencia entre niveles máximo y mínimo de operación. La magnitud de la fluctuación es independiente de la frecuencia con que ocurre el fenómeno)

La variación de los niveles del espejo de un embalse, ocasionada ya sea por variación natural en los caudales tributarios o por las reglas de operación de la central asociada, causa desestabilización de los orillares, generando erosión y deterioro perimetral. Impide el establecimiento de perifiton, limitando una fuente importante de nutrientes para peces. Por otra parte, si los niveles bajos son prolongados (del orden de semanas o meses) se permite la proliferación de vegetación riparia sucesional que incorpora nutrientes del suelo (reciclaje de los nutrientes atrapados en los sedimentos) los cuales posteriormente en los estadios de aguas altas se convierten en carga orgánica que consumirá oxígeno al descomponerse. Sin embargo las fluctuaciones rápidas son también deletéreas al impedir el drenaje y acomodación del terreno a las condiciones hidrostáticas.

[fig 8. aquí]

Figura 8. Area del espejo de aguas de algunos embalses aprovechados para generación de energía eléctrica en Colombia. (Medida a la cota máxima de inundación en el momento del primer llenado)

Tanto las propiedades térmicas de un embalse, como las relaciones agua atmósfera (cruciales para los ciclos del CO2 y O2) están estrechamente relacionadas con el área del mismo. La superficie de absorción de energía solar, determina no solo la superficie de intercambio gaseoso agua – atmósfera, sino que además determina el área potencial de productividad primaria de un embalse fenómeno que a su vez tiene consecuencias en el balance de gases y nutrientes. El amplio rango de variación en las áreas de los embalses colombianos se ilustra en la Figura 8.

[fig 9 aquí]

Figura 9. Profundidad máxima de algunos embalses aprovechados para generación de energía eléctrica en Colombia. (Medida como la diferencia entre el lecho original del río y la cota máxima de inundación en el momento del primer llenado)

Dentro de esta breve ilustración acerca de las características de los embalses colombianos termino con una mención acerca de la connotación ambiental de la profundidad máxima. Véase Figura 9. A mayor profundidad se espera que existan zonas de baja circulación. A medida que los estratos se alejan de la zona fótica superficial (oxigenada por los vientos y por la actividad fitoplanctónica) se tiene una menor posibilidad de oxigenación y de mezcla. En las capas profundas, al predominar los procesos de descomposición de la materia orgánica, tanto la que se genera dentro del embalse, como la que ingresa a este vía sus tributarios, se presenta con frecuencia tensiones bajas de oxígeno. Este fenómeno es amplificado en aquellos embalses que tienen captaciones relativamente superficiales i.e. , embalses útiles pequeños.

Definición de problemáticas típicas de los desarrollos hidroeléctricos

Los ejemplos citados arriba ilustran solamente uno de los fenómenos asociados al desarrollo hidroeléctrico: la alteración de las características estructurales y funcionales de los ecosistemas acuáticos y esto solamente los restringidos a la zona del río que ha sido embalsada. Naturalmente que el análisis de diferentes alternativas que la nueva gestión ambiental implica, requiere la evaluación de cada alternativa desde el punto de vista de muchas más problemáticas.

Con este objetivo se preparó una lista de las problemáticas más comunes que ocurren con la construcción u operación de una instalación hidroeléctrica. La lista no está ponderada, es decir los diferentes efectos carecen de apreciación en cuanto a su importancia relativa para las alternativas en general o dentro de una alternativa en particular. Con esto no quiero decir que se pueda sustentar la hipótesis de que todos los efectos son igualmente importantes. Más bién, lo que ocurre es que no se ha encontrado una forma satisfactoria, esto es no subjetiva, de valorar la relevancia de los varios efectos. Los efectos ecológicos considerados en la valoración de las alternativas son 26 :

  • Agradación en el embalse.
  • Degradación aguas abajo de la descarga de vertedero.
  • Degradación aguas abajo de la descarga de casa de máquinas.
  • Deterioro de la calidad del agua afluente al embalse.
  • Deterioro de la calidad del agua en el embalse.
  • Deterioro de la calidad del agua del río receptor de la descarga de turbinación
  • Reducción de caudales en las desviaciones.
  • Degradación e inundación por aumento de caudales en transvasos.
  • Deterioro del paisaje
  • Destrucción de hábitats en zonas de préstamo.
  • Destrucción de hábitats por excavaciones (túneles).
  • Destrucción de hábitats por carreteras.
  • Destrucción de hábitats por infraestructura para transmisión.
  • Destrucción de hábitats en área inundada.
  • Alteraciones microclimáticas.
  • Producción de basuras y desechos en general
  • Interferencia con migraciones de peces.
  • Susceptibilidad de la cuenca afluente
  • Impacto sobre fauna terrestre.
  • Efecto de sequía en lecho seco.

Conformación de índices para evaluación de problemáticas

Siguiendo un proceso similar al utilizado para comentar acerca de las características de embalses colombianos actuales, es decir planteando hipótesis acerca del papel que determinadas características del medio juegan en la manifestación de los fenómenos naturales, se establecieron cerca de 40 índices diferentes que permitían una vez evaluados establecer la severidad relativa en términos cualitativos de diferentes efectos. Para cada uno de los efectos primarios mencionados arriba, se fabricaron por lo menos dos índices indendientes, es decir que los parámetros que intervienen en la formulación del índice no están correlacionados.

Puesto que ciertas ocasiones una misma relación entre parámetros de oferta y demanda ambientales (un índice) está asociada con efectos diferentes, no necesariamente de la misma dirección, dicho índice debe ser tenido en cuenta varias veces. Por ejemplo, un valor alto para profundidad de captación (Z máxima en el Cuadro 1.) es positivo desde el punto de vista de la calidad del agua en el embalse, pero negativo para el agua del río receptor de la desacarga de turbinación; el tiempo de residencia media, como ya fué dicho, es indicativo de varios fenómenos: tiempo disponible para sedimentación, estabilidad temporal de las condiciones físicoquímicas del embalse… duración de la sequía aguas abajo de la presa durante el llenado y magnitud de la misma durante la operación normal i.e., vía turbinas.

Evaluación de proyectos individuales según índices de problemáticas

Cada alternativa es evaluada según el valor relativo de los diferentes índices asociados con las diferentes problemáticas. Para cada índice, cada alternativa ocupa un lugar que va desde el peor, el índice más negativo, hasta el mejor, el índice menos negativo. Al considerar los varios índices que califican una problemática, se tiene que cada alternativa ocupa un lugar en la escala de alternativas. Esto se hace evidente al observar las Figuras 3-9. La posición de cada una es el promedio de las posiciones generadas según los varios índices.

Jerarquización de proyectos según evaluación de problemáticas

El mismo esquema anterior se utiliza para la jerarquización final de los proyectos. La posición final de cada uno es la media de las posiciones ocupadas según las diferenes problemáticas.

Hasta aquí ha avanzado nuestro análisis. Aunque se han definido los próximos pasos, estos no se han dado todavía. La definición de proyectos similares ambientalmente -el análogo ambiental al costo similar de proyectos factibles- esta planteado hacerlo utilizando las técnicas de clasificación numérica, las mismas que se utilizan para caracterizar conjuntos ecológicos de múltiples atributos heterogéneos. Indidudablemente son muchos los problemas que este procedimiento tiene. Estas se presentan en varios planos: las bases de datos son deficientes, los índices no son de ninguna manera exactos, ni tienen el mismo peso dentro de una problemática. Por otra parte, a lo sumo indican que de dos alternativas una es peor que la otra, sin indicar que tan peor. En este contexto se asumirá que cada alternativa, i.e., cada proyecto, puede ser ubicado en un hipervolumen donde las coordenadas que lo localizan son los valores que toman los diferentes índices. La distancia relativa entre dos alternativas será entonces la distancia euclidiana relativa entre los dos puntos definidos por dichas coordenadas. Este concepto, atractivo por su sencillez y objetividad no es nuevo en los análisis ecológicos y puede probar una vez más su utilidad.

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Dificultades para planificar ambientalmente

Además de los puntos mencionados al inicio de esta charla, en relación con el desconocimiento de nuestros ecosistemas, sus susceptibilidades y tolerancias; la carencia de esquemas definidos y consistentes de monitoría; y el modesto papel que en términos generales juega la universidad colombiana, aún persisten otros factores extrínsecos que se traducen en dificultades para el logro de los objetivos de lo que, quizás por ignorancia de lo que se hace en otros sectores o en otras latitudes, me he atrevido en denominar la nueva gestión ambiental . Los mencionaré brevemente y sugeriré la línea de trabajo que actualmente se está perfilando como la respuesta a estas dificultades. (Subrayo a éstas, porque para las que mencioné inicialmente solo hay una respuesta que no es otra cosa que el trabajo paciente de ensayar y descartar hipótesis mediante la acumulación de datos reales.)

  • En primer lugar los requisitos de los bancos y de las entidades financieras se centran alrededor de la filosofía de planes de mínimo costo. Aunque esta filosofía parece estar cambiando, correrá mucha agua, literalmente, antes de que se adopte una política diferente para la toma de decisiones. No se quiere decir con esto que la planificación ambiental sea contraria a esta filosofía, pero tradicionalmente se ha argumentado que planes ambientalmente racionales requieren incurrir en costos adicionales que tornan los proyectos menos competitivos. Por otra parte, las decisiones en última instancia son políticas y es fácil entender que en paises de escasos recursos como el nuestro los políticos se abanderen, así sea oportunísticamente, de esta causa.
  • Además de lo anterior, y como complicación adicional para el cálculo del mínimo costo, está la falacia de los costos económicos de los deterioros ambientales . No todos los efectos ambientales negativos (ni los positivos sí los hay) pueden estimarse económicamente. Si únicamente lo cuantificable económicamente se contabiliza, se corre el riesgo de dejar por fuera del análisis otros aspectos quizás mas importantes. Lo cuantificable económicamente es claramente un componente del costo total de la alternativa. Por tanto el análisis se debe centrar en aquellos aspectos no susceptibles de valoración económica. Por otra parte, aunque sea posible remediar o minimizar mediante ciertas inversiones el daño ecológico derivado de una acción, en muchas ocasiones existe un remanente, un daño ecológico residual, intangible y por tanto no evaluable en términos económicos.

A lo anterior se debe adicionar el desagradable ingrediente del profundo desconocimiento que se tiene en cuanto a la relación entre inversiones en mitigación y reducción efectiva de problemáticas ambientales. La contabilidad necesaria para traducir los costos de aplicación de medidas correctivas (costos monetarios) a mejoramiento de condiciones de oferta o reducciones de demanda ambiental (beneficios ambientales) simplemente no existe. Es de nuevo la situación referida al comienzo de esta presentación, se carece de una base de datos reales y confiables para establecer estas correlaciones. La alternativa de las técnicas de análisis multiobjetivo.

La analogía de los sistemas biológicos con los sistemas humanos

No deja de ser interesante para un ecólogo considerar que las mismas herramientas analíticas empleadas para el estudio de los procesos de evolución de organismos en ambientes cambiantes tanto espacial como temporalmente, tienen aplicación en el campo de la teoría de los procesos de decisión de las organizaciones humanas. 27 Los organismos se enfrentan a situaciones ambientales relativamente impredecibles, variables, para las cuales no es posible producir una respuesta igualmente adecuada. Analogía Proyecto Multiobjetivo (multipropósito) vs. Fenotipo|Genotipo óptimo. Conjunto de coeficientes de aptitud vs. superficies de soluciones subóptimas. Los componentes de la adaptación (W) vs. los criterios de mínimo costo. El concepto de grano.… La teoría de los intercambios (trade offs ) La teoría de los umbrales de tolerancia. La teoría de los castigos por sobrepasar límites

Apostillas

  1. 1 Este trabajo fue presentado por el autor en el Primer seminario iberoamericano del medio ambiente, celebrado en Bogotá, Colombia, en julio de 1988. No fue publicado. Las ideas, comentarios y puntos de vista expresados en el presente trabajo no coinciden necesariamente con los de Interconexión Eléctrica S.A. y son responsabilidad únicamente del autor. Tanto las cifras citadas como los detalles de la organización del sector eléctrico en Colombia y las empresas y entidades que lo conforman y sus responsabilidades han cambiado muchísimo desde que este trabajo se escribió; sin embargo el meollo del tema: el papel protagónico que la universidad colombiana debe jugar en el devenir de éste (y varios otros sectores, i. e., minero, de infraestructura, turismo, industria, comercio internacional, etc.) sigue siendo válido y los desafíos aquí planteados se mantienen.
  1. 2 El autor agradece a Interconexión Eléctrica S.A. la autorización para citar información técnica de su propiedad en el presente trabajo.
  1. ^ . Hedgpeth, J.W., 1978. As blind men see the elephant: The dilemma of marine ecosystem research. En: Estuarine Interactions / Martin L. Wiley, editor. pp. 315. Academic Press. New York.
  2. ^ . Card, J.R. y P. Leentvaar, 1984. HydroEnvironmental Indices: A review and evaluation of their use in the assessment of the environmental impacts of water projects. UNESCO (International Hydrological Program). Paris.
  3. ^ . Me refiero al Departamento de Investigaciones y Planeamiento Ambiental y al Laboratorio Ambiental, dependencias ambas de INTERCONEXION ELECTRICA S.A., donde laboran actualmente diez profesionales y cinco tecnólogos especializados en diferentes disciplinas de las ciencias naturales y de la ingeniería.
  4. 6 Langford, T.E. 1983. Electricity generation and the ecology of natural waters. Liverpool University Press. Liverpool, U.K.
  5. 7 Recientemente (1966, en St. Malo, Francia) se construyó un nuevo tipo de planta hidroeléctrica en la cual el almacenamiento es efectuado por las mareas; durante pleamar se llena un depósito, desde donde se descarga agua a las turbinas a medida que la marea baja. Este tipo de insatalaciones, centrales maremotrices, ha tenido algún auge en los últimos años en regiones de Europa y Norteamérica donde la magnitud de las mareas (> 10 m) lo permite.
  6. 8 En Colombia la generación hidroeléctrica (del sistema nacional interconectado) se realiza en 35 centrales. De este total, 24 son de alta caida y 11 de caida media.
  7. 9 ISA / MEDIO AMBIENTE, 1988. Status de la gestión ambiental en el sector eléctrico. Documento sin publicar, elaborado para el Comité Ambiental del Sector Eléctrico Colombiano.
  8. 10 García Lozano, L.C. 1987. El Teatro Ecológico y el Drama Energético. Un libreto fragmentario. Colegio Verde de Villa de Leyva / Foro Medio Ambiente y Tecnología. Julio 22, 1987.
  9. 11 Ampliaciones sobre este tópico se pueden ver en : IUCN/PNUMA/WWF. 1982. Estrategia Mundial para la Conservación. Gland, Suiza.
  10. 12 Con frecuencia se encuentra en la literatura ambiental colombiana la distinción entre efecto e impacto, sin que haya acuerdo acerca de las diferencias. Para unos, efecto es un impacto leve; mientras que para otros los impactos tienen connotación negativa (i.e. , son deletéreos) y los efectos positiva (i.e. , son benéficos). Otros suelen referirse a impactos como efectos relativamente súbitos. En el presente trabajo se usan indiscriminadamente los dos términos para referirse a cambios, transformaciones o alteraciones ambientales negativas según la definición dada arriba. Si como resultado de una alteración ambiental se tienen o esperan consecuencias ambientales benéficas, éstas tendrán el apelativo positivo.
  11. 13 Se hace aquí una referencia, aparentemente redundante, al represamiento de un río o creación de un embalse. Ciertamente que no se puede operar un embalse vacío y no se llena uno a menos que tenga una presa. Sin embargo, los procesos ecológicos asociados con la construcción de la obstrucción en el cauce del río, al llenado del vaso así formado y a las alteraciones ecológicas derivades de los desembalses de aguas en cantidades y calidades diferentes a las del río original, ameritan esta distinción.
  12. 14 Indudablemente los desarrollos hidroeléctricos difieren ampliamente en términos de la infraestructura requerida, aunque se pueden establecer tipificaciones y clasificaciones como la citada anteriormente en cuanto a la magnitud de la caida que van más alla de los alcances del presente trabajo. En general los desarrollos requieren además de la presa, embalse, conducciones y casa de máquinas vias superficiales o túneles de acceso a los sitios de construcción; corredores para líneas de transmisión de energía; campamentos temporales para la construcción y permanentes para la operación… Por otra parte, particularmente en los desarrollos de alta montaña, donde se aprovechan más las grandes caidas naturales que los caudales, se hace necesario desviar caudales de cuencas adyacentes transvasos actividad que conlleva alteraciones ambientales importantes.
  13. 15 BUSCAR REFERENCIAS EN: Victoria y García, 1982; III Seminario LatinoAmericano de Hidroelectricidad; Karpe et al. 1984.
  14. 16 El comportamiento térmico de un lago es un fenómeno relativamente bién entendido desde los albores de la limnología tanto en Europa, como en Norte América. Si bién los embalses poseen dinámicas que los diferencian de los lagos típicos, los principios son facilmente extrapolables. Véase G.E. Hutchinson, 1957. A Treatise on Limnology. (pp 426540 /The Thermal Properties of Lakes) para un tratamiento exhaustivo sobre el tema.
  15. 17 El equipo de la Universidad Nacional investigó embalses en la Sabana de Bogotá, Chivor y Río Prado. Algunas de sus observaciones han sido publicadas. Véase:
    - G. Márquez,1984. Ecología de embalses con referencia a dos casos colombianos, Chivor y Prado. En: Memorias I Seminario LatinoAmericano sobre Presas y Embalses. Vol II, sin paginar. AGID, Bogotá.
    - G. Márquez, 1985. Sucesión ecológica e impacto ambiental en el embalse de Hidroprado, Tolima. Bol. Depto. Biología UNAL 2 (6):6985. Bogotá.
    En Antioquia, G. Roldán y sus colaboradores han trabajado en los embalses de El Peñol y La Fé, han publicado sus investigaciones en Actualidades Biológicas, revista de la Universidad de Antioquia.
  16. 18. En este contexto cabe mencionar los trabajos de L.J. Rubiano de AZOBIONAL, Universidad Nacional, Bogotá, quien exitosamente ha empleado las comunidades de líquenes epifíticos para determinar niveles de contaminación. Véase: Rubiano, L.J.,1987. Delimitación de áreas de isocontaminación en Cali y Medellín utilizando líquenes como bioindicadores. PerezArbelaezia 2 (45):741.
  17. 19 Conviene, para unificar criterios, intentar una definición del término monitoría. Esta palabra, de origen latino, no está formalmente aceptada en el idioma castellano, pero su uso se ha hecho común. En inglés, de donde la hemos prestado, significa la actividad de observar, medir o vigilar un fenómeno o proceso, con el objeto de detectar cambios y producir señales de prevención o alarma. El término, en un contexto ambiental, se ha asimilado a la confrontación de un pronóstico del comportamiento de un proceso dado con el diagnóstico de cómo en la realidad ocurre dicho proceso, que incluye la no ocurrencia del fenómeno y la ocurrencia de situaciones no pronosticadas. En el caso que nos ocupa i.e., la monitoría de los fenómenos ecológicos, manifiestos en los diferentes componentes medioambientales, asociados con la construcción y operación de instalaciones para producción de energía el pronóstico que debe ser verificado en la realidad es el ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL (EIA) de la construcción y operación de la instalación. Se presume que la monitoría, o sea el diagnóstico, hace parte de la DECLARATORIA DE EFECTO AMBIENTAL (DEA) . Sin embargo, la legislación colombiana (Decreto Ley 2811 de 1974, artículos 27 – 29) no es precisa al respecto. La afirmación se hace aquí, tomando como base lo establecido en legislaciones ambientales de otros países. (L.C. García Lozano, Procedimientos para la realización de monitorías ambientales en obras e instalaciones para la producción de energía eléctrica. Manuscrito sin publicar.)
  18. 20 La gestión ambiental tradicional no exige necesariamente la confrontación entre diferentes alternativas. Por otra parte, si la planificación ambiental debe escoger entre varias alternativas análogas, v. gr. entre diferentes rutas de una vía, las evaluaciones ambientales individuales son la base de las comparaciones de la nueva gestión ambiental. En aquellos casos donde los elementos por comparar son heterogéneos, v. gr. esquemas para minimizar daños por inundaciones o para lograr el desarrollo de una región, las evaluaciones ambientales tradicionales son solamente uno de los elementos participantes en el análisis.
  19. 21 El proceso de planeamiento del sector eléctrico en Colombia es altamente complejo. Se puede resumir con riesgo de caricaturizar en los siguientes pasos:
    1. Definición de las demandas futuras de potencia y energía.
    2. Conformación del catálogo de proyectos hidro, termoeléctricos y transmisión asociada, con factibilidad técnica y económica terminada del cual se seleccionan los proyectos más opcionados para suplir las demandas.
    3. Elaboración de secuencias de construcción de instalaciones que permitan a mínimo costo suplir las demandas de potencia y energía previstas para una fecha dada.
  20. 22 El proceso que se describe arriba está actualmente en desarrollo en ISA y los detalles del mismo sufren modificaciones casi a diario. Quiero resaltar que este trabajo se debe al esfuerzo de mis compañeros del Departamento de Investigaciones y Planeamiento Ambiental de ISA, Ingenieros Edgardo Almonacid, Lino Jurado, Lucía Estrada y Victor Jaramillo y Biólogo Fernando Gast.
  21. 23 Estos términos no han sido formalmente definidos en la literatura ambiental. En ISA se utilizan en el siguiente contexto: DEMANDA AMBIENTAL hace referencia al conjunto de atributos y características de los proyectos de desarrollo que conllevan o implican algún tipo de daño ambiental, independientemente del contexto ecológico o geográfico del desarrollo. De la misma manera,OFERTA AMBIENTAL significa todas aquellas características y propiedades ecológicas estructurales y funcionales de una región, susceptibles de deterioro, independientemente del tipo de desarrollo que ocurra en ellas. La distinción para calificar la causa de los impactos extrínseca a la región o al desarrollo es útil en la medida en que todas las metodologías de evaluación de impactos se basan en la confrontación ambiente-proyecto.
  22. 24 A la fecha en que esto se escribe se trabaja en la evaluación de una matriz análoga para la calificación ambiental de las térmicas a carbón del catálogo del Plan de Expansión. Los parámetros de oferta y demanda ambientales son diferentes de los de las hidroeléctricas, pero el proceso de calificación es esencialmente el mismo.
  23. 25 G. Marquez, (V Congreso de Ecología, Bogotá 1988) al confrontar las predicciones y las mediciones reales del embalse Betania recientemente llenado (1986) plantea la escasa utilidad del concepto tiempo de llenado ≈ tiempo de residencia medio (volumen/caudal). Ciertamente que este concepto es una simplificación de varios fenómenos ambientales, algunos con variación temporal: caudales afluentes a un embalse, caudales efluentes, evaporación, infiltración, morfología del vaso, etc. sin embargo, considero que es útil para propósitos comparativos de embalses que difieren en estas características, aunque el concepto por si solo no tenga un poder predictivo importante.
  24. 26 La anterior lista, indudablemente incompleta, es la ampliación de una compilada por el Ingeniero Silvio Trujillo (División de Gestión Ambiental, ISA) y consigna los efectos deletéreos ambientales sensu stricto más importantes, asociados a los desarrollos hidroeléctricos que operan en Colombia actualmente.
  25. 27 REFERENCIAS DE R. Levins (Evolution in heterogeneous environments) y R. Smith, Rivarola, usw…